EL ESPIRITU DE LA COLMENA 1973: COLOR. 103′


EL ESPIRITU DE LA COLMENA

1973: Drama: COLOR : 103 min.

Productora: Elías Querejeta P.C..
Productor: Elías Querejeta.
Director: Víctor Erice.
Guión: Víctor Erice,  Angel Fernández Santos.
Fotografía: Luis Cuadrado.
Música: Luis de Pablo.
Decorados: Adolfo Cofiño.
Montaje: Pablo G. del Amo.
Intérpretes: Fernando Fernán Gómez,  Ana Torrent,
Teresa Gimpera,  Isabel Tellería,  Ketty de la Cámara,
Lali Soldevila,  Estanis González,  José Villasante,  Juan
Margallo,  Miguel Picazo.
Recaudación: 43.124.992 Ptas.
Espectadores: 520.130
Rodaje: Hoyuelos (Segovia) y Parla (Madrid).

Sinopsis:
En 1940, un pueblo perdido de la meseta castellana ve
interrumpida su monotonía con la llegada de un
camión con todo lo necesario para proyectar la
película “El doctor Frankenstein”. Dos niñas
particularmente sensibles, las hermanas Isabel y Ana,
visionan fascinadas la película, y desde entonces
comienzan a relacionar las imágenes con su
cotidianidad, con su familia.

Comentario:
Víctor Erice debuta como director de un largometraje
con este film, considerado como una de las obras
maestras de nuestro cine. El origen del proyecto fue
hacer una nueva versión sobre el libro de Mary Shelley
“Frankenstein”, utilizándolo como un alegoría política
del país. En marzo de 1972 Erice se puso en contacto
con el escritor y crítico cinematográfico Ángel
Fernández Santos para escribir juntos el guión de una
película que tratara sobre el famoso libro de terror.
Pero después fue la película de James Whale
“Frankenstein”, y especialmente la secuencia en la
que aparece el monstruo con la niña que le entrega
una flor junto al lago, la que cambió la idea original del
proyecto que se centró más que en el propio libro en
el significado del mito en la vida de dos hermanas, y
más concretamente en la más pequeña, Ana y en su
aprendizaje en la vida y el camino hacia el
conocimiento. Pero la película es también una serena
y fascinante crónica de la posguerra española, a
través de los personajes de los adultos que forman
parte de la “colmena” en la que vivimos. La película
ganó la Concha de Oro del Festival de Cine de San
Sebastián y desde ese momento se convirtió en un film
casi de culto, alabado por la crítica. Fue también el
debut de una pequeña niña, Ana Torrent, que por
entonces tenía siete años, cuya mirada, inocente y
siempre sorprendida, cautivó al público de todo el
mundo.

Cita:
“A mí me dieron a leer el guión, y yo no lo entendí bien.
Antes de firmar el contrato pregunté al productor si era
necesario para que hiciera la película y aceptara el
contrato que yo entendiera el guión. Me dijo “Pues se
lo preguntaré a Víctor”. Tres días después me dijo:
“Víctor dice que no hace falta que entiendas nada y
que es mejor que no lo entiendas, que te ciñas a lo
que dice ahí: un señor vive en una casa, entra, se
sienta a la mesa del comedor, come y le dice esta
cosa a su hija”. Mis relaciones con Erice durante la
película consistieron en respetar lo que se podría
llamar este estilo escénico, que es de un total
distanciamiento. El no me dijo a mí casi nada, nunca,
durante todo el rodaje. Yo no le dije a él casi nada,
nunca, y estoy satisfechísimo del resultado y doy por
supuesto que él también”. (“Fernando Fernán Gómez,
el hombre que quiso ser Jackie Cooper”, Ed.
Patronato de Cultura de San Sebastián, 1993).
“Erice nos presenta una serie de imágenes cuyo ritmo
interno no está en función de la explicación de una
historia en un sentido clásico. En efecto, cada imagen
funciona como una sugerencia para la inteligencia y la
imaginación del espectador: a través de toda esta
serie de sugerencias, el propio espectador
reconstruirá el puzzle que el autor le presenta (…) La
aparente reiteración y el ritmo lento de ‘El espíritu de la
colmena’ no son más que el resultado de haber
prescindido de los métodos tradicionales, pero
también son la base de un método riguroso y
coherente. Debemos destacar, empero, que toda la
agilidad que podría haberse conseguido a través del
montaje queda compensada por el papel que
adquiere la música. La estructura de la película, en
definitiva, es totalmente musical – no en el sentido del
musical americano, claro – pues el contrapunto de las
imágenes lo constituye la admirable música que ha
compuesto Luis de Pablo, música que queda
totalmente integrada en el contexto del film y sin la
cual el resultado hubiera sido muy diferente” (Jaume
Genover en “Dirigido por” nº 9, 1974).
“El filme se articula en base a dos núcleos expresivos
que se nutrirán mutuamente: el análisis histórico,
testimonio en primer término, y las condiciones de
surgimiento del mito (…) El mito, o paisaje interior, y el
paisaje histórico se unen en un sistema de signos
que tienen al paisaje geográfico como eje,
justificación, posibilidad y pronóstico. A partir de aquí
los sintagmas del filme se organizarán según un
ritmo musical y una iconografía plástica, produciendo
una escritura de resistencia, en primer término, y de
reivindicación, en segundo término” (Julio Pérez
Perucha en “Insula” nº 327, 1974).
“El primer largometraje de Víctor Erice sustenta una
reflexión de especial intensidad sobre el
desplazamiento de los códigos de tradición oral al ser
penetrados por elementos del mundo urbano: el
ferrocarril y un cinematógrafo ambulante, trazando
desde el arranque la ambivalencia referencial que
articula la médula del film (…) Narrado en largos
planos fijos, con escaso diálogo y eficazmente
puntuado por una música de sobriedad espartana, el
film – una de las obras máximas de la cinematografía
española y una de las más singulares en la historia
del cine mundial – posee un sortilegio indefinible y un
aliento onírico incuestionable y propio” (José Luis
Téllez en “Huellas de luz”, Ed. Diorama, 1996).
“Para sumergirse en el mundo de la infancia, Erice ha
desembocado en una estructura casi musical en la
que los temas (a nivel visual) surgen y retornan cada
vez transformados por su relación con el conjunto, en
el que el ritmo interno unifica y coordina la diversidad
de elementos, construyendo en su totalidad, un
mundo entre real y mágico, en el que la tristeza
ambiental y la frustración cotidiana conviven con la
expresión de unas necesidades de realización en la
imaginación que cada personaje intenta satisfacer a
su manera”. (José María Carreño en “Nuevo
Fotogramas”, nº 1306, octubre, 1973).
“Las elipsis del montaje producen una sensación de
atemporalidad cada vez más intensa (…) La película
ha entrado en el reino del mito, dónde la cronología y
la geografía se difuminan (…) La película no sólo
describe una experiencia mítica sino también las
estructuras y la fascinación de tal experiencia”. (John
Hopwell en “El cine español después de Franco”. Ed.
El arquero, 1989).

Premios:
1973; Círculo de Escritores Cinematográficos,  Mejor
Película, Víctor Erice.
1973; Círculo de Escritores Cinematográficos,  Mejor
Director, Víctor Erice.
1973; Círculo de Escritores Cinematográficos,  Mejor
Actor Protagonista, Fernando Fernán Gómez.
1973; Círculo de Escritores Cinematográficos,  Mejor
Fotografía, Luis Cuadrado.
1973; Fotogramas, Fotogramas de Plata, Mejor Actriz,
Ana Torrent

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