EL CEBO 1958: B/N. 88′


Nacionalidad:    Hispano-Suiza.

Producción:    Chamartín, Praesens Films (Zurich).

Jefe de producción:

F. von Planta, Vicente Sempere.

Argumento:    Friedrich Dürrenmatt.

Guión:    Friedrich Dürrenmatt, Ladislao Vajda, Hans Jacoby.

Director:    Ladislao Vajda.

Fotografía:    Enrique Guerner.

Música:    Bruno Camfora.

Montaje:    Herman Haller, Julio Peña.

Decorados:    Max Röttisberger.

Intérpretes:    Heinz Rühman, María Rosa Salgado, Michel Simon, Gert Fröbe, Anita von Ow, Ewald Balser.

Laboratorios:    Cinefoto.

Estudios:    Zurich (Suiza).

Metraje:    2.352 metros.

Paso:    35 mm.

Procedimiento:    B/N.

Duración:    86 min.

Estreno:    Coliseum (Madrid). 12-2-59.

Distribución:    Chamartín.

Un buhonero encuentra en un bosque el cadáver de una niña. Avisa al comisario Mattei, conocido suyo. El pueblo cree que el buhonero es el asesino. Mattei está a punto de partir para el extranjero; pero no creyendo que el buhonero sea el asesino, y al encontrar oposición ante sus jefes, tiene que encargarse particularmente del caso. El buhonero muere en la cárcel. La señora Heller tiene una niña. El comisario Mattei alquila una estación de gasolina, cuya ama de llaves es la señora Heller, y aquél decide que la niña sirva de cebo para el asesino.

La niña ya ha visto al hombre y hablado con el sin que lo sepa nadie, ya que el “mago” -así le llama ella- le hace prometer que no dirá a nadie que le conoce. Sólo así le hará juegos de manos con una pequeña marioneta. El comisario Mattei, por medio de unos dibujos que le mostraron unas condiscípulas de Greta, la niña asesinada, cree que el asesino debe vivir en el cantón de los Grisones. Hace indagaciones sobre las matrículas de los coches y sus propietarios.

Una vez, regresando el comisario a casa, ve el coche negro de Schrott poco después que la niña sale de un bosque. La interroga y, aunque la niña no le dice nada del encuentro, le encuentra chocolate y termina descubriendo sus citas con el “mago”. Avisa a la madre del peligro que corre su hijita y decide vestir una muñeca con las ropas de la niña. Mientras tanto, la niña escapa de su casa para ir al bosque.

Schrott, que ha tenido una discusión con su mujer, acude a la cita de la niña aún bajo los efectos del disgusto. De pronto da un grito de terror al ver a la muñeca vestida con el traje de la niña. Surge del bosque el policía, y Schrott, al verse descubierto, se precipita sobre él con la navaja que tenía dispuesta para la niña. La Policía dispara contra él, capturándole. Llega la pequeña llamando al “mago”. Mattei sale a recibirla llevando el títere que usaba Schrott y, aunque estaba algo decepcionada al no ver a su amigo, termina por sonreír encantada del nuevo número. Su madre los encuentra y comprende que el policía quiere librar a su hija del conocimiento del peligro por que pasó.

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